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VIOLENCIA-LINEAL Y VIOLENCIA NO-LINEAL. DOS OPORTUNIDADES DE COMPRENSIÓN DEL FENÓMENO VIOLENTO

AUTOR: José Alonso Andrade Salazar

La violencia es un tópico de estudio que requiere avanzar hacia una mirada transdisciplinar, dada su amplitud conceptual, las diversas situaciones que pueden darle origen, y las convergencias-divergencias teóricas que su exploración suscita (Blair, 2009; Platt, 1992).

Lo anterior implica el dialogo de saberes, y la superación de la estreches de miras –reduccionismo- que suele rodear su comprensión. Este es quizá el primer atisbo de linealidad: la linealidad de sentido, mientras que una segunda orientación, puede referir la linealidad de su ejercicio, es decir, la tendencia a pensar y ejercer la violencia a través de medios y fines teleológicamente diseñados, para echar abajo cualquier señal de conciliación, resistencia, progreso/desarrollo humano, y sentido de comunidad. Lo anterior implica la identificación de la violencia desde una dinámica lineal y reduccionista, en torno al conjunto de acciones que a nivel sociopolítico causan destrucción, manipulación, cooptación del poder, exclusión social y muerte. La violencia-lineal referencia todos aquellos ejercicios del poder encaminados a perpetuar la dominación, bajo una praxis que se torna cada vez más imperceptible para los sujetos, y que es en gran medida el efecto de la lógica totalitarista, que mantiene su halo de acción bajo diversas formas de simbolización –aun en gobiernos democráticos-, en cuyo caso pretende normalizar su ejercicio a través de sus prácticas e ideologías.

La linealidad de la violencia conlleva a sesgarla como unidireccional en tanto destrucción del tejido social; Al respecto Edgar Morin (2009) afirma que las tendencias bárbaras coexisten con las tendencias civilizatorias, auto-reproduciéndose mutuamente a través de la historia, escenario del cual a su vez, han emergido importantes avances socio-culturales. En suma, lo que quiere decir es, que la barbarie genera también civilización, pero señala que no es necesaria para lograr civilizar la sociedad, pues de lo que se trata es de aprender de ella, de su pasado, para no repetirla linealmente. De allí que Morin (1973) señale la existencia en el homínido de dos convergencias antagónicas-complementarias: «sapiens-demens», que operan en el contexto «Autos (sí mismo)-Oikos (lugar)» es decir, que hacen del ser físico un organizador-de-sí. Por ello no es posible anular la cognición ni la hybris (desmesura-violencia), ante lo cual es preciso comprender que ésta opera en conjunción con el dominio sapiens, de modo que el acto de violencia puede tener una derivación no siempre desmesurada, siendo la disminución de la inter-influencia de la una, lo que generaría la propensión escalar de la otra, más no su anulación o incapacidad específica. Este proceso conlleva la movilización energética en el sistema, una movilización no-lineal que he denominado “lo violento”, que hace referencia a la condición termodinámica asociada al gasto de energía en el sistema con fines de transformación permanente.

Cabe mencionar que “pensar que el fenómeno violento puede tener una condición no-lineal, implica considerar que el sujeto tiene registro de lo violento en su ser a nivel estructural y emergente, es decir de forma organizacional” (Andrade, 2016, p. 168), para lo cual requiere movilizar la energía emergente de la relación eco-sistémica interna-externa (endo-exogénica) presente en el sistema. Existe pues, un registro de lo violento –de las reacciones/relaciones transformadoras- que se escala y permite la movilidad energética, pero que en los seres humanos puede escalarse a razón de la potencia endo-exogénica de los hechos, de modo que la emergencia bio-física se escala y embucla hasta el dominio bio-psíquico-antropo-social, por lo que cada instancia es a la vez potencialidad, emergencia y dominio «nivel» de realidad de las otras. A través de su interacción dinámica e interinfluyente «bio-fisica-antropo-socio-cultural», lo violento puede derivarse -a razón del embuclamiento en cadena- en violencia, en fuerza defensiva, resistencia, en arte, amor, etc. En este sentido la violencia es en realidad violencia no-lineal, es decir, una condición escalar no-lineal que precisa de «lo violento» para movilizarse, es decir, “de los diversos desplazamientos, aceleraciones e inversiones energéticas, de las cuales cada organismo se vale para ejecutar sus transformaciones” (Andrade, 2017, p. 59).

Grosso modo, –lo violento- instiga a reflexionar acerca del hecho de que la violencia pueda ser considerada como la conjunción de eventos bio-físicos-antropo-socio-culturales, que en todas sus manifestaciones escala “lo violento” y lo moviliza entre los diversos dominios o niveles de realidad. Ergo, existe una violencia lineal de tipo sintáctica, que se reproduce de forma lineal en la incapacidad de dialogar sobre las transformaciones que su denominación, características, y prácticas requieren. Desde una mirada compleja la violencia lineal no es la antípoda de la violencia no-lineal, pues antes que nada la integra y resignifica al dotarla de irreversibilidad, impredictibilidad, incertidumbre y desequilibrio, por ello la violencia no-lineal contrasta con “la reducción histórica de las explicaciones acerca del conflicto y la violencia como fenómenos lineales, aspecto asociado al cerramiento en la relación causa-efecto que subvierte hacia la simplificación la complejidad de los hechos de violencia social” (Andrade, 2014, p. 662).

Es importante mencionar que he encontrado el documento de Moncrief (2015) titulado La violencia no es lineal. Una discusión contemporánea desde la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (2015), texto publicado por dicha Universidad, en el que casualmente el autor coincide con mi investigación, a pesar de que ambos conceptos ya habían salido a la luz pública como temática nueva desde el año 2014. Lo anterior, es el indicador que dicha propensión comprensiva ya está comenzando a entrar en los tópicos de investigación contemporáneos. Cabe mencionar que el concepto de violencia lineal y violencia no-lineal, ya ha sido desarrollado anteriormente en mis investigaciones de maestría y doctorado con Multiversidad Mundo Real Edgar Morin, y en otros trabajos académicos publicados, motivo por el cual el documento de Moncrief constituye un aporte oportuno y complementario a mis investigaciones.

En suma los aportes acerca de la violencia como fenómeno lineal y no-lineal pueden ser ampliamente explorados en la tesis Problematización del fenómeno de la violencia a partir de la noción de no-linealidad desde el pensamiento complejo en el link: http://www.multiversidadreal.edu.mx/tesinas-maestria-en-multiversidad-mundo-real-edgar-morin.html#1464052016128-6d284a31-82fa

Referencias bibliográficas.
Andrade-Salazar, J. A. (2014). Complejidad, conflicto armado y vulnerabilidad de niños y niñas desplazados en colombia. El Ágora USB, 14(2), 649-668.
Andrade-Salazar, J. A. (2016). Problematización del fenómeno de la violencia a partir de la noción de no-linealidad desde el pensamiento complejo. (Tesis de Maestría). México: Multiversidad Mundo Real Edgar Morin.
Andrade-Salazar, J. A. (2017). Violencia lineal, violencia no-lineal y resistencia: una interpretación desde la teoría de la complejidad. (Tesis de doctorado). México: Multiversidad Mundo Real Edgar Morin.
Blair, E. (2009). Aproximación teórica al concepto de violencia: avatares de una definición. Política y cultura, (32), 9-33. Recuperado de, http://148.206.107.15/biblioteca_digital/articulos/8-423-6293yyn.pdf
Moncrief, H. (2015). La violencia no es lineal. Una discusión contemporánea desde la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. En Rodrigo Peña & Jorge Ramírez (Coordis.). ATLAS de la seguridad y violencia en MORELOS., pp. 76-93. México: Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
Morin, E. (1973). El paradigma perdido. Ensayo de bioantropología. Tercera edición. Barcelona: editorial Kairós.
Morin, E. (2009). Breve historia de la barbarie en Occidente. Barcelona: Editorial Paidós.
Platt, T. (1992). El concepto de violencia. Revista Internacional de las Ciencias Sociales. París.

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  • Invitado (Diana de la Rosa)

    Propicio este articulo, para desarrollar un símil en Venezuela, específicamente en el Estado Apure, donde la violencia no lineal se encuentra imbricada en los servicios esenciales por: ESCASES. gracias.

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